Existe una llamativa coincidencia entre los colores identificativos de Sevilla (el rojo y el amarillo) y los que identifican (por sus hábitos) a los monjes y monjas budistas de la tradición kadampa. Esta sincronía va a saltar mucho más a la vista a partir de ahora, con la construcción del nuevo templo de meditación Kadampa en la ciudad.

El pasado viernes 29 de mayo se completó la adquisición de un local (bastante amplio) en la emblemática calle Castilla, una conocida y próspera zona de Triana junto a la fascinante ribera del Guadalquivir, y muy próximo a la Torre Sevilla. El nuevo Centro Urbano de Meditación Kadampa se unirá al resto de singulares palacetes y edificios recientemente reformados de la zona, así como a los locales de tapas y flamenco que componen su típica idiosincrasia.

Triana será el entorno perfecto para acercar al público de Sevilla y su provincia un concepto bastante novedoso: actividades de meditación para todos los niveles en un moderno local que contará además con amplias zonas de cafetería (Café de la Paz) y tienda especializada (libros y material de apoyo). Los trabajos para la construcción de este nuevo desarrollo en la ciudad sevillana ya están en marcha para poder ofrecer a la población, lo antes posible, los prácticos métodos del budismo kadampa moderno que están brindando a tantas personas un apoyo y una guía profundamente significativos en este atormentado mundo.


“El Centro de Meditación Kadampa de Sevilla fue fundado en 1993 por el venerable Gueshe Kelsang Gyatso Rimpoché, maestro de meditación de renombre internacional. Desde entonces el Centro ha mantenido sus actividades de manera constante en la ciudad de Sevilla, consolidándose como uno de los Centros budistas más antiguos de la ciudad y apoyando asimismo el surgimiento de centros similares en otras lugares, dentro y fuera de Andalucía.”


Tras más de una década en la céntrica calle Doña María Coronel y un número de años en el entorno de la Alameda de Hércules, el Centro mudó su sede principal a Almensilla, en el Aljarafe sevillano, donde continúa aún tras más de una década. Sin renunciar a este plácido entorno residencial, el presente proyecto urbano facilitará a las personas de la ciudad un espacio donde poder reunirse con mayor asiduidad y relacionarse con gente afín que está interesada en un camino moderno de transformación.

La construcción del nuevo templo kadampa hace parte del Proyecto Internacional de Templos, creado por el venerable Gueshe Kelsang Gyatso Rimpoché con fines benéficos para presentar y ejemplificar el modo de vida budista moderno a través de servicios públicos. El deseo de este maestro es desarrollar centros urbanos próximos a donde las personas viven y trabajan, para que éstas puedan integrar con facilidad en su vida diaria el aprendizaje, la meditación y la práctica. Recientemente se inauguró un espacio urbano de meditación kadampa también en la ciudad de Málaga y cada año se abren muchos más en España, en Europa y en el mundo.

Para más información, además de nuestra web puede visitar: kadampa.org/es.



bikini leopardo

DIARIO DE UNA KADAMPA EN CUARENTENA
He ido siguiendo todas las clases que se han ido impartiendo on line desde que empezó la crisis del coronavirus.

bikini leopardo

Después de casi dos meses he de decir que he pasado por todo tipo de momentos.
Al principio me sentía una privilegiada porque podía organizar toda mi rutina diaria en torno a las clases. Ahora me levanto y hago la Gema, luego otra oración, luego una meditación… Había dejado de trabajar y tenía la posibilidad de hacerlo. Sólo estudiaba y meditaba, ¡un placer!
Y también me sentía una privilegiada porque todo el mundo a mi alrededor estaba nervioso y excitado y no sabía qué hacer con su tiempo, y el hecho de estar en casa sin poder salir se contemplaba como una tortura.


“Qué triste… –me decía– nos llevan tanto tiempo sacando para afuera, que no hay quien coja y nos recoja dentro” Llevamos mucho mucho mucho tiempo, orientando todo nuestro tiempo de ocio a estar fuera, tanto fuera de casa gastando-comprando-consumiendo, como fuera de nosotros mismos con imágenes y más imágenes y música y más imágenes que nos están adormeciendo…


Dile a alguien ahora que se quede un rato sin hacer nada. Recuerdo que al principio mucha gente intentaba llevarse las actividades de fuera a su casa, como esos conciertos improvisados en los balcones que ya no se ven… He llegado a ver hasta a una comunidad de vecinos jugando al bingo por los balcones. A mi madre le resultaba gracioso, y a mi me resultaba tan triste… Estamos todavía metidos en la cultura del hacer, del no parar y del hacer aunque no tenga sentido. Y Meditar no es hacer nada, es hacer mucho… pero primero hay que parar, y parar todavía no se entiende… no ha llegado la cuarentena a durar tanto como para entender eso. 

Yo me sentía privilegiada porque no necesitaba nada más y me costaba mucho trabajo hacerle ver eso a los demás con los que hablaba. Y sin embargo, a pesar de sentirme tan bien, también me sentía algo enfadada en el fondo… Porque aunque me gusta meditar, tenía poca rutina de meditar en casa, y soy de las que le gusta estar todo el tiempo que puedo en el centro budista.

Echaba mucho de menos a los amigos de la sangha y las bendiciones que allí se reciben, y yo me ponía un día tras otro y una sesión tras otra y me levantaba y “Nada! Que no lo consigo!”Y entonces te fuerzas en mejorar tu altar, en ponerle mimo, en llevarlo al centro de la casa, tenerlo más presente, hacerle más ofrendas… “uy! Poquito a poco… parece que…” 

Realmente hay que hacer mayor esfuerzo para conectar desde casa. La tecnología nos lo puede poner fácil, pero hay muchas otras cosas que nos lo ponen más difícil. Debes de crear un espacio alrededor tuyo mucho más preciso y hacerlo con consciencia.

bikini leopardo

¡Y entonces pasó algo maravilloso!  Primero Guenla Dekyong da una clase magistral por el día de la celebración de la NKT-IKBU, que fue un fuerte empujón para colocarnos a todos mirando en una misma dirección. Y anuncia las 24 horas de Tara desde Manjushri, para el 8 de abril, desde las 2.00 de la mañana hasta las 22.00 horas. 

Recuerdo que me levanté y me dije:  “uy, van a hacer las 7 repeticiones y en inglés! Quizás sea demasiado para mi…” 
¡

¡Pues mira! ¡Salí con un subidón! ¡Te lo recomiendo! ¡Te lo recomiendo para todo, para cualquier problema que tengas, para cualquier obstrucción porque no hay quien te pare después!. Luego vino el pequeño y acogedor festival de Los Amigos del Mundo y el retiro de Nyungne en Málaga… Y yo me veía ya surfeando por encima de las olas del samsara con un bikini de leopardo… Wow!! Y claro… te llama tu prima en ese momento y te pregunta cómo lo estás llevando y tú a esto ya sí que no sabes cómo contestar… 

A veces se crean esas bolas de energía in crescendo, efecto bola de nieve, y es mejor subirse a ellas para contrarrestar zarandeos y zozobras de la vida cotidiana. Te sientes realmente muy poderoso. Este mismo fin de semana se ha creado una en el Centro de Sevilla con la celebración del Kangso el  29 de abril enlazándose con un espectacular retiro de purificación de Vajrasatva.

Guen Rabjor y su equipo han ido haciendo una labor increíble con cuatro y hasta cinco retransmisiones en directo diarias, tanto de oraciones como de meditaciones. Rápidamente se adaptaron y han diseñado un programa de meditación paulatino en el que vamos impregnándonos del LamRim desde el principio, poquito a poco, como si anduviéramos por la mañana bajo el rocío.  Si cierras los ojos, te sientas, te calmas un poco y le coges de la mano de la voz, es muy fácil seguir sus pasos. Y si no es fácil, ¡lo vuelves a intentar! Tienes muchas oportunidades al día para hacerlo.

Yo no quería abandonar mi rutina de Dharma, pero al final acabé tendiendo la ropa con la Gema, lavándome los dientes con la meditación, escuchando la mitad de la clase mientras hacía la comida y la otra mitad sentada en el cojín comiendo… ¡Un horror! ¡Menudo trompicón contra la arena! Lo de llevarse el Dharma con uno a todos lados, me temo que no se refería a esto.

Le escribí al maestro asustada: “¡No me puedo concentrar!” El maestro se expresó muy claro: “es cuestión de disciplina”. “Ah!”

La disciplina… La disciplina era eso que no tenía antes de empezar la cuarentena. Ni tengo ahora como me suelte de la correa un poquito. 

La disciplina es eso que rompo para hacerme un té o echar un vistazo rápido al teléfono en mitad de una clase. Desde casa hay que ser mucho más disciplinado para mantener la liturgia y no romper las formas rituales cuando nadie me ve

La disciplina es eso que le lleva a guen Rabjor a organizar una programación muy bien diseñada, milimetrada y exquisita, dando todos los pasos del camino desde el principio: los pasos a la concentración, de la visualización, los pasos para mantener el equilibrio en la meditación y hasta los de retomar el camino.

La disciplina es eso que tomo cada día prestado de las actividades diarias del Centro de Meditación Kadampa Mahamudra. Porque, siendo sincera: sin su guía y el esfuerzo de ellos, muy probablemente, pasaría la tarde tirada en el sofá comiendo palomitas o galletas como cualquiera, por mucho que tuviera al lado un libro de Gueshela

Como cualquier otro de esos, que miro con  tristeza, que me llaman y me expresan, de una forma u otra, a través de su ansiedad o su hastío, que no saben qué hacer con sus vidas… 

La disciplina es lo que me hace mantener la conexión con el Guru y llevarme el Dharma a todos sitios y no la fibra última generación, ni siquiera el 5G.

Así que no me queda otra que dar las gracias, mil, a todos los centros kadampas y especialmente al nuestro del que me nutro cada día, el Centro de Meditación Kadampa Mahamudra, ¡pronto con sede en Triana, en la calle Castilla! 

Y gracias también a esa sangha que se toma cada día el esfuerzo para meterse en nuestras casas y darnos la preciosa oportunidad de cambiar nuestras vidas.


El primer retiro de John

(Relato breve sobre un fin de semana de retiro en el Centro de Meditación Kadampa de España -31 de octubre al 3 de noviembre de 2019, Alhaurín el Grande, Málaga).

Hace 1 año, la idea de realizar un fin de semana de retiro budista no se me habría pasado por la cabeza, pero allí estaba yo, girando por la carretera a la altura del letrero “Centro de Meditación Kadampa”. Atravesé un carril un tanto descuidado, llegué a la zona del aparcamiento privado y, tras una corta caminata, me adentré en la recepción con mi modesto equipaje.

Mientras me preguntaba para mis adentros

“¿qué demonios hago yo aquí?”

liquidé el saldo adeudado y completé el registro para el evento. Me indicaron que mi habitación sería la número 8, una habitación compartida. Habría preferido una individual, pero cuando hice mi pre-reserva estaban todas ocupadas y esta era la única opción que me quedaba.
Mientras me dirigía a la habitación seguía pensando “¿pero qué hago aquí?, ¿para qué hago esto?”. La respuesta a ambas preguntas me llevaban a Rafael, mi terapeuta, que me había sugerido participar en este retiro, como un paso natural en mi camino. En los últimos seis meses Rafael había sido de gran ayuda para enfrentarme a diversas dificultades en mi vida. Es una persona muy entregada, que emplea terapias naturales y tiene un profundo interés en el budismo y la meditación. Así que me dije “Bueno, ya veremos…”

Y aquí estaba yo. Habitación num. 8. La llave estaba colocada en la puerta. Entré y me dispuse a  presentarme a los otros huéspedes… pero no había nadie, solo ¡¿4 literas?!, ¡santo cielo! -yo jamás me había alojado en un dormitorio compartido. Sin embargo, por alguna razón probar este tipo de vida en comunidad me pareció un interesante comienzo  -aunque pensé “¡espero que nadie ronque!”.

El primer retiro de John

Una rápida mirada me reveló que sólo dos de las cuatro camas de abajo estaban ocupadas, así que me asigné la más próxima al cuarto de baño (no me atraía la idea de andar subiendo y bajando de la cama de arriba y, si tenía que realizar alguna visita nocturna al baño, algo cada vez más frecuente últimamente, era lo más práctico). Se me había olvidado traerme una toalla, pero pude alquilarla en recepción (por 3 euros, aunque algo pequeña…)


En fin, tras deshacer mi equipaje y colocar la ropa en las perchas disponibles, comencé un paseo por los terrenos del recinto. ¡Qué entorno más encantador!

Las montañas que abrazan el entorno proporcionan un extraordinario telón de fondo a los preciosos terrenos ajardinados y los numerosos árboles de frutas maduras (como granadas), y arbustos con aceitunas, flores coloridas y un suave césped mullido. Todo circundado de agradables senderos, alrededor de una gran piscina y presidido por la sobria y majestuosa fachada del Templo.

Como yo ya me había registrado con antelación, fui observando la entrada constante de participantes que iban llegando para inscribirse. La sesión introductoria estaba prevista a las 19:00, así que me dirigí al Templo pronto, con nerviosa anticipación. Entré, me quité los zapatos y me coloqué en una silla, aunque luego me dijeron que me cambiara a otro asiento acondicionado para quienes habían solicitado traducción simultánea. Porque, en este punto, he de indicar que parte de mi aprehensión se debía a que las enseñanzas durante todo el fin de semana iban a ser en español y, aunque mi español es suficiente para el día a día, sabía que no entendería nada sin una buena traducción.

El retiro se inició.

El monje budista guen Kelsang Rabjor tomó su lugar en una plataforma elevada, frente a unas impresionantes estatuas de Budas dorados como fondo.

El primer retiro de John
Empezaron las enseñanzas

He de admitir que las traducciones fueron excelentes y la habilidad demostrada por los diversos traductores fue admirable. No es poca cosa tener que traducir de un español rápido a un inglés inteligible, tanto para mí como para el compañero holandés que se sentaba a mi lado. Cuando por ejemplo el humor hizo acto de presencia, la traductora de Cádiz que vive en Málaga, Hortensia, nos lo presentó tan bien que nos facilitó podernos reír a la par que los demás oyentes nativos.

El tema del retiro se basaba en la obraUna vida con significado, una muerte gozosa, del venerable Gueshe Kelsang Gyatso, monje budista y promotor del budismo kadampa moderno en la actualidad. El título de este libro resonaba dentro de mí profundamente, que justo había acabado de registrar mi documento de voluntades anticipadas, además de cerrar los detalles de mi propio funeral en España. Pero ni me imaginaba lo que iba a seguir durante el fin de semana…

Escribir en detalle sobre todo lo que aprendí durante esos días está, en estos momentos, más allá de mi capacidad, aún estoy procesándolo todo, o al menos eso intento. Pero baste decir que durante los días que siguieron nos  presentaron, de forma gradual, la manera de utilizar la meditación para prepararnos para el momento de nuestra muerte.

Mensajes constantes que el maestro nos invitó a contemplar fueron “Puedo morir hoy”; “Es posible que muera hoy”; “No sabemos en qué momento la muerte vendrá, pero es seguro que un día ocurrirá”… Nos guió con suavidad y habilidad a través de todas las meditaciones para prepararnos para ese momento, en el que nuestra mente más sutil abandonará el cuerpo para habitar en otro cuerpo en la próxima vida. Me gustó la analogía que compara nuestra mente con un invitado que está de paso por un elegante hotel y que sabe que no se quedará ahí para siempre, sino partirá  tarde o temprano a otra residencia.

Durante las diversas sesiones, practicamos cómo deshacernos de los pensamientos perjudiciales y quedarnos sólo con los beneficiosos, y poder así transferir nuestra consciencia a través de un canal de luz blanca que atraviesa nuestro cuerpo hasta la coronilla, dejando atrás nuestra mente burda y nuestro cuerpo inerte.

También nos entrenamos en tratar de olvidar cualquier molestia o dolor que experimentáramos durante las meditaciones -esto es útil, porque en el momento de la muerte tendremos que lidiar seguramente con dolores más fuertes. Por lo general teníamos cuatro sesiones al día. Las primeras meditaciones duraron unos 30 minutos, pero antes del final del segundo día ya casi llegábamos a 90 minutos. He de admitir que me resultó difícil ignorar esos dolores que aparecían en mi espalda o en el cuello, o algún que otro calambre leve en las pantorrillas…

Necesité gran concentración para superarlo y en dos ocasiones -no sé si alguien se percató- tuve que mover mis piernas y reajustarme en mi asiento, pero al comentarlo con otros participantes, me dí cuenta de que no había sido el único. Muchos otros que venían a un retiro por primera vez admitieron que, como yo, se tuvieron que reacomodar durante las meditaciones más largas.

El primer retiro de John

Disfruté agradables conversaciones y comentarios sobre las enseñanzas

En fin, como comentarios generales finales desearía puntualizar que aunque no logré integrarme completamente con todos los demás participantes (obviamente la mayoría era hispanohablante y solo unos pocos hablaban inglés -con quienes disfruté agradables conversaciones y comentarios sobre las enseñanzas), por contra, disfruté lo de compartir habitación y fue mucho más fácil de lo que me había imaginado. Conversé bastante bien con un compañero joven que al principio parecía más reacio, porque no sabía nada de inglés, pero que cuando se dio cuenta de que yo podía entender más de lo que conseguía hablar, todo fluyó. Me dijo que pensaba que yo era bastante valiente por participar en un retiro aunque fuera la primera vez que meditaba –


¡y no falté a ninguna sesión!.

Además, por último, me gustaría aplaudir el apoyo que recibí en todo momento de todo el equipo de Sevilla (organizador del evento), especialmente de Francisco Ruiz, el coordinador del mismo, cuyos correos electrónicos previos al retiro fueron de mucha ayuda y me hizo sentir cómodo desde el principio.

La experiencia del retiro, en resumen, fue estupenda y me impactó el cariño, la amistad y la compasión que mostraron todas y cada una de las personas participantes. Estoy seguro de que proseguiré este camino en breve.

John Catling

John Catling
Noviembre 2019
Salobreña (Granada, España).


Este fin de semana nos reuniremos otra vez en Málaga para recibir las bendiciones especiales del Buda de la Medicina, ¿Te vienes?

El pasado 31 de diciembre tuvimos la oportunidad de celebrar la entrada de año de una forma muy especial: con Buda Tara. Dar la bienvenida al nuevo año con la práctica especial de las 24 horas de Tara se está convirtiendo en una tradición cada vez más popular entre los centros de budismo kadampa moderno. Básicamente consiste en realizar, cada cuatro horas, las oraciones Liberación del Dolor. Alabanzas y súplicas a las veintiuna Taras. En nuestro Centro, además, se incluyeron meditaciones especiales, antes y después de la entrada del año y la meditación del cierre, para los buenos propósitos.

TARA VERDE

TARA VERDE

La primera puyha de Tara Verde (oraciones cantadas) comenzó a las 12 de la mañana del día 31. Previamente se había dispuesto un bonito altar, que fue llenándose de ofrendas a medida que venían más asistentes. A las 19.30 (antes de la tercera puyha), guen Kelsang Rabjor, el maestro residente del Centro, nos explicó quién es Arya Tara y la especial conexión que los practicantes kadampas tenemos con ella. 


Arya Tara es un Buda femenino, manifestación de la sabiduría y de la compasión de todos los Budas.


Se dice que Buda Tara verde nació de las lágrimas de compasión pura derramadas por Avalokitesvhara. Esta historia ilustra que la sabiduría nace de la compasión, y a lo largo de todo nuestro camino espiritual no debemos perder de vista esta íntima conexión. El venerable Gueshela nos transmite también que, al igual que nos apoyamos en una madre para desarrollarnos y crecer, del mismo modo hemos de refugiarnos en nuestra madre iluminada, Tara, para evolucionar espiritualmente. Tara se manifestó para ayudar a Avalokiteshvara e igualmente está solícita para ayudarnos a nosotros. Tara, además, al ser una manifestación del elemento aire completamente purificado de todos los Budas, es especialmente rápida a la hora de brindarnos su ayuda y liberarnos de peligros y temores. Guen Rabjor se detuvo también en explicarnos la práctica en cierto detalle aunque a decir verdad, la principal indicación fue: “déjate llevar”.


…Así pues, de la mano de guen Rabjor nos sumergimos en la tercera puyha de la jornada


Tras ella, embriagados por su energía nos dispusimos a tomar la cena de fin de año en la terraza del Centro. Todo tenía un brillo especial. Los residentes y algunos voluntarios habían preparado manjares deliciosos: tartaletas de nata, brazo gitano vegetal, champiñones asados, salteado de verduras con tofu y unas exquisitas patatas horneadas y aromatizadas con romero, recogido del mismo jardín de nuestro centro. Y luego fueron unos postres de flan con nata y delicioso chocolate.


El tiempo se nos pasó volando…


y, aunque la conversación era agradable y abundante, debíamos volver a la gompa (sala de meditación) para realizar la meditación antes de acabar el año.

Por fortuna gozamos de la maestría de guen Kelsang Rabjor que supo, sin ensombrecer el ambiente festivo, exponernos unas  enseñanzas profundas y una especial receta para la liberación del dolor, de todos y cada uno de los seres. En síntesis esta receta es:

La felicidad se consigue por medio de la paz interior. Todos nuestros problemas surgen del deseo incontrolado de ser felices. Este deseo genera las faltas que destruyen nuestra paz mental. Es posible remontar estas faltas al igualarse con los demás, ya que todos deseamos lo mismo. Por eso la sabiduría capaz de liberarnos del dolor nace de la compasión.

y las uvas ?

La anécdota de la noche se produjo cuando ¡nos olvidamos las uvas de la suerte en la terraza! Pero casi que mejor así, porque pudimos terminar la meditación de buenos propósitos con serenidad y, tras abrazarnos y felicitarnos, nos tomamos las uvas ¡como reyes, no como pavos! Esta entrada de año fue muy muy especial para mí y no dudaré en volver a repetirla.

Poco a poco la reunión fue dispersándose y fuimos quedando menos personas a medida que pasaba noche. Interrumpir el sueño para realizar las dos últimas puyhas y concentrarnos en ellas requirió de bastante determinación pero mereció la pena, y el esfuerzo realizado formó parte de la enseñanza práctica. Algunos valientes se unieron también a la última sesión, a las ocho de la mañana, y meditamos con los primeros rayos del sol del primer día del año, como las tradiciones orientales (si bien, aquí lo coronamos al estilo autóctono ¡tomando unos estupendos churros con chocolate! -¡por cierto, qué amabilidad la del señor churrero del pueblo!). He de decir que me sentía completamente feliz y embriagada por la experiencia, las risas y las bendiciones…


Cómo hacer realidad los buenos propósitos

Para acabar, realizamos la última meditación a las 11.30 am, con la enseñanza de guen Rabjor (Cómo hacer realidad los buenos propósitos).  La gompa se llenó de nuevo y, con la transmisión del maestro, afianzamos las ideas de la noche tan mágica que habíamos pasado y reforzamos la intención de vigilar la mente y buscar las bendiciones, para alcanzar la sabiduría necesaria para avanzar en nuestro desarrollo espiritual. Muchos tomamos el propósito de realizar una meditación formal al menos una vez al día, y también de recordarla a lo largo del día (como quien se toma su medicina con regularidad, “cada cuatro horas”), para llevarla luego en el corazón. 

Así despedimos esa mañana tan bonita de comienzo de año, felices y con el corazón henchido de luz e ilusión por comenzar al Reto de 21 días (el 10 de enero) y culminarlo con la iniciación tántrica de la Gran Madre Prajnaparamita (el 1 de febrero). 

Todas y todos estáis invitados a participar en esta apasionante aventura interior porque ¡todo el mundo es bienvenido!.


Felices fiestas

Nuestro reciente post Consejos budistas para tener la fiesta en paz despertó bastante interés y dejó a muchas personas con ganas de saber más sobre el tema. Si no pudiste acudir al curso de fin de semana que abundó en esos consejos (¡o si quieres recordar algunos de ellos!), aquí tienes en este post un breve resumen.

Para empezar

Lo primero a lo que nos invitó el maestro guen Rabjor fue a preguntarnos (cada uno a sí mismo): «Qué es lo que consideras más importante en la vida. Cuáles son tus sueños, tus deseos, tus aspiraciones…»

No era para analizar cuál debe ser la respuesta correcta, sino para respondernos a nosotros mismos con sinceridad y descubrir qué es lo que estamos persiguiendo en esta vida. Qué es lo que estamos tratando de conseguir. A qué estamos dedicando nuestra energía.

«Para algunos [lo más importante] es acumular posesiones materiales, como una lujosa mansión, un coche de último modelo o un trabajo bien remunerado. Para otros es conseguir poder y una buena reputación, vivir aventuras, divertirse o ser atractivos. Muchos intentan darle sentido a su vida manteniendo relaciones con personas que son su objeto de deseo. Estas cosas pueden satisfacernos temporalmente de forma superficial, pero también nos causan numerosas preocupaciones y sufrimiento, y nunca nos aportarán la felicidad pura e imperecedera que desde lo más profundo de nuestro corazón tanto deseamos todos».


Venerable Gueshe Kelsang Gyatso Rimpoché ~ Cómo transformar tu vida
Felices fiestas

Durante las fechas navideñas a menudo oímos: «¡Felices fiestas!, ¡Feliz año nuevo!»…

¡Esto es un buen recordatorio! porque nos ayuda a recordar lo que, DE VERDAD, todo el mundo quiere y desea: ¡SER FELIZ! ¡Esta es en realidad nuestra más íntima aspiración y mayor deseo!

Siguiente paso

En su libro Cómo transformar tu vida, el venerable Gueshe Kelsang Gyatso Rimpoché dice: «La paz interior o paz mental es la fuente de toda nuestra felicidad». En otras palabras, cuando quiera que yo tenga paz mental, seré feliz naturalmente. Y si no tengo paz interior, entonces ¿qué es lo que tengo…? Pues la agitación “normal”, lo de siempre, más de lo mismo, lo que hasta ahora he estado experimentando… Si lo analizamos y contemplamos de manera cuidadosa una y otra vez, podremos averiguar hasta qué punto es esto verdad para nosotros y llegar a una conclusión personal

El maestro nos dijo que, para él efectivamente «lo que es realmente importante y necesito es paz interior. Esto es lo que nos hace sentir verdaderamente feliz».

Dedicamos un tiempo a contemplar diversos razonamientos, como el siguiente que aparece en la introducción de Cómo transformar tu vida:

«Desde los orígenes de este mundo, los seres humanos han dedicado la mayor parte de su tiempo y energía a mejorar las condiciones externas, buscando felicidad y soluciones para sus problemas. ¿Cuál ha sido el resultado? En lugar de ver cumplidos sus deseos, el sufrimiento y los problemas de los seres humanos han ido en aumento, mientras que sus experiencias de paz y felicidad han disminuido. Esto muestra con claridad que hasta ahora no hemos encontrado un método correcto para reducir los problemas y ser más felices. El método verdadero y correcto para hacerlo es cambiar nuestra actitud de negativa a positiva».

Así, después de meditar en todo ello, esa frase de “¡Felices fiestas!, ¡feliz año nuevo!”, dejó de ser una mera frase hecha y vacía, cobrando de repente un profundo sentido, hasta el punto de que, cada vez que hemos tenido la oportunidad de decirla o escucharla durante estos días, hemos podido volver a recordar y contemplar que: «Yo quiero ser feliz. Todo el mundo quiere ser feliz. Voy a generar una actitud positiva, un buen corazón. Y disfrutar de la paz interior que ello genera. Y desear que todos los demás seres también la puedan disfrutar…»

Avanzar

Durante el fin de semana también profundizamos en el modo de generar una actitud positiva que nos hace generar paz interior (¡y, por tanto, felicidad!), concretámente la del amor que estima a los demás. Pudimos comprobar en meditación, por experiencia propia, la sensación que aflora de manera natural cuando incrementamos esta actitud positiva. Comprendimos y comprobamos también el modo en que, al llevar con nosotros esta actitud, se crea y extiende armonía a nuestro alrededor.

Es importante indicar que, a la hora de meditar, utilizamos técnicas budistas para apaciguar primero la mente y liberarla –al menos en cierta medida– de las distracciones que nos roban la paz interior. Empleamos por ejemplo una sencilla meditación en la respiración o nos concentramos en el significado de la breve Oración liberadora, una apacible y bella melodía que se recita siempre en los centros de budismo kadampa de todo el mundo antes de empezar las meditaciones, enseñanzas y oraciones. Tras estas preparación, cualquiera puede llegar a sentir que su mente se torna al menos un poco más lúcida y espaciosa que antes, y más inspirada.

En la segunda parte del curso dedicamos bastante tiempo a meditar, enfocándonos en una persona específica, o un grupo de personas con quienes nos relacionamos, y contemplando cuáles son sus deseos más profundos y cómo es su situación… Entonces comprendimos el significado de las siguientes palabras extraídas del libro Budismo moderno

«…al igual que yo deseo liberarme del sufrimiento y experimentar solo felicidad, los demás seres desean exactamente lo mismo. En este sentido no soy diferente de los demás, todos somos iguales…»

Esta contemplación nos hace sentir algo cálido y agradable en el corazón, una actitud de cercanía hacia los demás, de querer hacerlos felices y liberarlos de problemas… Esta actitud es amor puro, una auténtica medicina para la mente, que inmediatamente alivia nuestras tensiones.

Nota final

Para comprobar la utilidad de estos consejos budistas en hacernos experimentar una mente feliz no es suficiente con leer todo esto. Hace falta probarlo uno mismo, comprobarlo por experiencia propia. Por eso es tan importante recibir una ayuda práctica que nos permita controlar y mejorar la mente, como la que se ofrece en los cursos, clases y talleres que realizamos en el Centro de Meditación Kadampa Mahamudra. Con esa guía directa es más fácil experimentar el «sabor» de estas mentes positivas. Igual que para conocer de verdad el sabor de un determinado chocolate, infusión o café no bastaría con leer sus buenas cualidades, sino que hemos de probarlo nosotros mismos, si queremos comprender el inmenso valor de la actitud cálida del amor, hemos de conseguir esa experiencia en nuestro corazón. 

En este sentido hay una frase célebre del maestro budista Shantideva que dice:

Debemos poner en práctica las enseñanzas de Buda, el Dharma,
porque nada puede lograrse con solo leer palabras.
Un hombre enfermo nunca podrá curarse
si se limita a leer instrucciones médicas.

A partir de entonces, sabremos por experiencia propia a qué sabe verdaderamente el deseo «¡Felices fiestas!, ¡feliz año nuevo!»

PD: Si quieres recibir un regalo muy especial, aquí tienes dos… y, si quieres, puedes hacérselo llegar también a todas las personas a quienes desees aportarle grandes beneficios:


Descarga tus regalos:
E-book: Cómo transformar tu vida (https://comotransformartuvida.com/)
E-book: Budismo moderno (http://budismomoderno.com/)

Son fechas de muchas obligaciones, gastos, reuniones, multitudes, prisas, preparativos… y otra vez más gastos etc… ¡ a contrareloj todo, que llegamos tarde!! ¡Uff…! y nos preguntamos, cómo se hace para vivir la fiesta en paz


Y, a la vez, todo el mundo parece estar esperando que la felicidad y la alegría abunden en todas las reuniones…


¿¡Pero cómo voy a encajar bien eso de tener que ir a esa reunión a la que no quería acudir, o aguantar el tipo junto a esa persona que justo quería evitar o, en resumen, cómo mantenerme feliz y contento con todo lo que está cayendo…?!

FIESTA EN PAZ

Por mucho que tomemos más comida y más bebida eso ya no nos ayuda.
De hecho, nos encontramos más hastiados, cansados y ¡necesitamos ya algo para estos dolores de estómago y de cabeza que aumentan!

La satisfacción y felicidad que pensábamos que íbamos a obtener reuniendo las condiciones externas, aparentemente perfectas, no terminan de llegar… y nos sentimos decepcionados y defraudados ¡y lo sabemos!… lo cual parece alimentar un círculo vicioso.


¿Hay algo que los budistas podáis compartir para tener la fiesta en paz en estas fechas?


La sabiduría budista es milenaria, pero sus consejos tienen ahora tanta (o más) validez que antes. En esos crispados momentos se trata de re-descubrir el mejor regalo que los seres humanos tenemos en nuestro interior, que nos garantiza poder hacer frente a las dificultades y problemas que encontremos


“Cuando la turbulencia de las distracciones disminuye y nuestra mente se calma, surge de manera natural en nuestro interior un sentimiento profundo de felicidad y satisfacción que nos ayuda a hacer frente a las dificultades de la vida diaria” Gueshe Kelsang Gyatso


¿Y cuál es ese regalo? Se llama paz interior, es gratis y, aunque normalmente no nos demos cuenta, lo llevamos ya incorporado en nuestro interior. Con frecuencia, eso sí, se haya de manera un tanto ahogada, debajo del ruido de la estresada y confusa vida moderna. Pero ahí está, disponible para su uso.

Seguro que nos resultará muy beneficioso, tanto para nosotros y para los demás, desempolvar en estas fechas este regalo precioso y volverlo a hacer brillar.

Nos protegerá contra la insatisfacción, los enfados, el aburrimiento… y no nos defraudará. Es más, ¡cuando se comparte, la paz aumenta!

Regálate y regala paz interior en estas fiestas y reuniones que ya se acercan.
Una preparación muy especial para afrontar estas celebraciones se ofrecerá durante este próximo fin de semana en el Centro de Meditación Kadampa de Sevilla

¡Hazte este regalo significativo y despierta tu sabiduría!

La semana pasada vino al centro un equipo de Canal Sur Televisión. El motivo era que estaban haciendo un reportaje sobre la influencia del silencio en la salud física y mental. De esta visita a un centro de meditación esperaban recopilar más información sobre el mundo del silencio para así complementar un estudio al respecto que  un famoso neurocientífico había hecho.

Paradójicamente cuando llamaron por teléfono para concertar la entrevista era uno de esos días de voluntariado en los que varios estudiantes de nuestro centro de meditación kadampa Mahamudra estaban limpiando el centro a fondo y había todo tipo de ruidos como el de la aspiradora, lavadora, grifos etc. :-)))

Fue un encuentro interesante que pareció que enriquecería el contenido del reportaje. La periodista manifestó que sintió mucha paz al visitarnos y pudo comprobar que el ruido externo no es la causa principal del ruido interno (agitación mental), ya que podemos estar en un ambiente ruidoso y mantener una mente calmada. De la misma forma, el silencio externo tampoco es la causa principal del silencio interno porque es posible estar en un entorno silencioso y apacible y tener una mente agitada.

En el budismo, una manera de entender este silencio interno es como la ausencia de pensamientos que surgen de nuestros engaños como el apego, el enfado y la ignorancia. Está claro que un entorno apacible es una condición que puede ayudar a encontrar silencio en nuestro interior aunque no siempre es así.

Por otro lado, vivimos en un mundo ajetreado y, a veces, no es fácil reunir estas condiciones. Hay algunos sitios, como los centros de meditación, donde se cuida este aspecto y se intenta evitar ruidos innecesarios. Por supuesto esto ayuda.

De todas formas Buda enseñó muchos métodos para transformar nuestras actividades diarias en prácticas para reducir y eliminar estos engaños que nos roban ese silencio mental.


La meditación es una herramienta

La meditación es una herramienta con la que aprendemos a cultivar actitudes, o formas de pensar, que hacen que nuestra mente se vuelva más apacible y feliz. Una de estas actitudes es estimar a los demás, esto quiere decir creer que la felicidad y libertad de los demás es importante. Si pensamos así con respecto a una persona, la estamos estimando y nuestra mente estará apacible y feliz. Imagina por ejemplo una madre que estima mucho a su familia y les está viendo disfrutar de una celebración en la que hay cierto ruido, ¿como crees que afectaría ese ruido a su salud física y mental?

Si quieres leer sobre cómo cultivar actitudes que hacen que nuestra mente esté más calmada y feliz, puedes leer el libro Como transformar tu vida (descarga gratis en este enlace https://comotransformartuvida.com/ )